|
Redes
locales inalámbricas:
La
comunidad organizada se toma Internet
Por
Loreto
Infante (Consorcio
REUNA)
- Las
tecnologías inalámbricas pueden transportar grandes cantidades
de datos a mayor velocidad y en algunos casos a menor costo que
sus pares alámbricas. Y la mejor noticia: no sólo están en manos
de las grandes empresas de telecomunicaciones.
Las
nuevas tecnologías que brindan al usuario final mayor velocidad
de conexión, un razonable nivel de seguridad, resistencia a las
interferencias de dispositivos electrónicos y a la acción de otros
usuarios conectados no sólo es un campo de acción para las grandes
empresas de telecomunicaciones. El despliegue de la infraestructura
digital también puede ser un nicho para quienes, organizados en
forma local, barrial o comunal, crean maneras inteligentes de conectarse,
en esquemas donde ellos mismos –los usuarios finales– son los propietarios,
gestores y participantes de las llamadas redes locales comunitarias
o públicas.
En
este contexto de creciente descentralización, las redes inalámbricas
que utilizan la tecnología WLAN (Wirelees Local Area Network)
cada día se vuelven más populares por su rapidez y menor costo.
Se basan en el estándar 802.11 –más conocido como “espectro expandido
o disperso”–, especificado por el Electrical
And Electronics Engineers (IEEE). Utilizan ondas de radio en
la banda de los 2,4 Ghz y los 5 Ghz, alcanzan velocidades mínimas
de 2 Mbps y no requieren licencia o concesión para su uso, lo que
las vuelve más económicas.
Estas
redes pueden interactuar con LAN vecinas, por lo que requieren antenas
en ambos extremos del enlace y visibilidad entre ellas.
Los
usos dados a las tecnologías WLAN son bastante diversos. Permiten
tener una red, por ejemplo, en edificios antiguos, sin necesidad
de agujerear y recablear o de fijar los computadores en ubicaciones
concretas. En las empresas, los empleados se pueden beneficiar de
una conexión móvil para consultar el correo o compartir archivos
sin tener que estar amarrados a la silla de su escritorio. En el
ámbito educativo, los estudiantes y docentes pueden sacar provecho
de una conexión inalámbrica para circular dentro del campus sin
dejar de trabajar o estudiar. Para dejar atrás el cablerío y el
sedentarismo, sólo basta un PC portátil equipado con una tarjeta
inalámbrica.
El
más popular: 802.11b
Las
tecnologías inalámbricas de espectro disperso no son una rareza
de laboratorio. Sus distintos estándares están disponibles en el
mercado. En particular, el estándar “802.11b” ha abierto la puerta
para que grandes consorcios como British Telecommunications (BT)
anuncie la instalación de una red inalámbrica de acceso público
en Gran Bretaña. Los 400 puntos de conexión para 2003 y 4 mil para
2005 estarían situados cerca de lugares públicos como hoteles, estaciones
de trenes, bares y cafeterías.
Pero
el 802.11b también es una oportunidad para que distintas comunidades
locales construyan redes inalámbricas de acceso público como el
experimento que se desarrolla desde 2000 en Seattle, Estados Unidos,
por un grupo de jóvenes que soñaba con crear una Red de Área Barrial
(NAN) con lo único que contaba: 500 dólares. Seis meses después,
la red se había extendido a varios barrios de la ciudad y, al mismo
tiempo, surgieron otros proyectos similares en otras ciudades del
mundo.
Estos
chicos norteamericanos utilizaron la tecnología WLAN con dos implementos
base: una tarjeta de red inalámbrica y una Antena. Esta última fue
construida en forma casera con un envase
de papas fritas marca Pringles. La red la formaron a partir
de que cada usuario debería contar con estos elementos apuntando
al nodo encendido más cercano y estar conectado en forma permanente
a Internet mediante un software y un sistema operativo gratuito
como Linux, por ejemplo.
Este
caso, que más pareciera una anécdota, sirvió de inspiración para
que otro grupo de jóvenes, al otro lado del mundo, en Buenos Aires,
utilizara la tecnología del espectro expandido para instalar una
red pública local. El proyecto denominado "Red Libre"
está en marcha y buscan reclutas.
En
otras partes del planeta también se han implementado proyectos similares.
En España, “Madrid
Wireless” es una iniciativa que comenzó en octubre de 2001 con
la meta de instalar una red inalámbrica gratuita que permita comunicar
a distintos barrios para que sus habitantes accedan a Internet;
proporcionar conectividad entre dispositivos móviles en la calle
y entregar servicios de videoconferencias y voz sobre IP de un barrio
a otro.
La
filosofía de este grupo es crear una red troncal de acceso libre
con salida a Internet, sin atarse a un software con licencias
exclusivas y ser consecuentes con su máxima: “La Información debe
ser Libre”; es decir, ser coherentes con el espíritu “GNU Linux”
que anima a la mayoría de los gestores de estas redes públicas.
El
interesado en pertenecer a “Madrid Wireless” como
voluntario debe inscribirse en la lista de correo disponible en
la casilla wlan@debaser.ath.cx, para compartir experiencias,
donar material para montar un PC o solicitar ayuda para instalar
uno propio.
En
Chile también se puede
Nuestro
país no está lejos de embarcarse en iniciativas parecidas. En el
ámbito de la educación y proyectos de orden científico, Chile ha
logrado avances. Un ejemplo es el proyecto “Difusión Multimedial Inalámbrica
IP” desarrollado por el Consorcio REUNA en conjunto con las
universidades de La Frontera y Técnica Federico Santa María (ver
recuadro).
De
hecho, un grupo de docentes y alumnos de la UFRO, y que participa
en el proyecto, se tomó tan en serio las posibilidades que ofrece
el estándar 802 11b, que el pasado 4 de mayo desarrolló una experiencia
inédita no sólo en Chile, sino también en el mundo, al enlazar el
Departamento de Ingeniería Eléctrica con la ladera del volcán Llaima
–distantes a 72 Km– mediante antenas inalámbricas direccionales.
El propósito del experimento era analizar la factibilidad de transmitir
datos vulcanológicos, en tiempo real, de los distintos volcanes
de la Región de La Araucanía para constituir una red permanente
de monitoreo y alerta. Para esto probaron la tecnología utilizada
en el Proyecto “Difusión Multimedial Inalámbrica IP” y lograron
realizar una videoconferencia con Temuco en el momento en que percibieron
la señal.
“Si
pensamos que en nuestro país, entre cordillera y costa, no hay distancias
muy superiores a la que acabamos de probar, no es aventurado creer
que esta experiencia se pueda ampliar y cubrir parte del territorio,
mediante la instalación de redes comunitarias que podrían perfectamente
enlazarse a este sistema”, afirma Raúl Burgos, profesor del Departamento
de Ingeniería Eléctrica de la UFRO y Coordinador Regional del Proyecto
Inalámbrico.
Otra
experiencia chilena que utiliza el espectro disperso es la desarrollada
por la Universidad
de Ciencias de la Informática (UCINF). El 17 de abril pasado,
esta casa de estudios echó a andar una red inalámbrica que permitirá
a sus estudiantes conectarse a Internet, mediante computadores portátiles,
desde cualquier lugar del campus, sin necesidad de concurrir a las
salas colectivas de computación. Gracias a esta red basada en el
estándar 802.11b, los alumnos podrán navegar en Internet, revisar
sus correos electrónicos, informarse de las actividades internas
de la universidad y conectarse a la biblioteca.
Con
estos proyectos en curso en nuestro país y en el mundo, la tecnología
inalámbrica de espectro disperso permite materializar los sueños
de la masificación del acceso a Internet y, de paso, crear nuevas
formas de administración y gestión de redes. Sin ir0 más lejos,
el estándar 802.11 ya ha desarrollado otros como el 802.11a, que
emite hasta 54 Mbps dentro de la banda de los 5 Ghz, y en noviembre
de 2001, apareció el 802.11g, con una extensión que permite anchos
de banda superiores a los 20 Mbps en la banda de los 2,4 Ghz.
Entonces,
esto recién comienza señores.
|